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| Editorial | Una nueva cárcel para San Rafael |  | El nuevo edificio para la Cárcel de Encausados de San Rafael es una necesidad insatisfecha y una deuda pendiente del gobierno provincial hacia nuestro departamento y el sur mendocino en general, ya que aloja los presos de toda la región.
Funciona desde hace varias décadas en una casona de familia a la que con el transcurso del tiempo se le ha ido construyendo anexos. Pero llegó el momento en que la nueva realidad delictiva y el crecimiento de la población terminaron colapsándola y quedó en evidencia la inconveniencia de continuar utilizando una infraestructura inadecuada para ello.
En la década pasada tomó fuerza esta necesidad e inclusive hubo un cierto avance con la compra de un terreno en Cuadro Nacional, pero por falta de asignación de fondos para su construcción la iniciativa quedó frenada.
La actual ubicación de la cárcel también resulta inadecuad por estar en medio de una zona residencial. Su traslado al lugar donde se proyecta solucionará este problema.
Pero la necesidad del nuevo penal no sólo radica en un establecimiento de mayor capacidad, sino también en contar con instalaciones adecuadas para la rehabilitación de los internos. La ley nacional de ejecución de la pena privativa de la libertad obliga al Estado, en este caso al gobierno provincial, a crear las condiciones para que el preso trabaje y obtenga un sueldo, con cuyo dinero se mantenga él y su familia, pague los gastos que origina en la cárcel e indemnice los perjuicios ocasionados por el delito que cometió.
Si el gobierno puso en marcha la construcción de la Penitenciaría Provincial, una obra de mucha mayor envergadura cuya finalización se prevé en 2007, sería justo que comience a darle importancia a la nueva la cárcel local. |  |  | | Nota 2972 |  |
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