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| FÚTBOL ARGENTINO | Traiciones y mentiras: la pelota finalmente se manchó |  | “Yo me equivoqué y pagué, pero la pelota no se mancha”, fue la frase con que Diego Armando Maradona se despidió de la Bombonera cuando se le rindió el homenaje en el 2001.
Las idas y vueltas de la vida, más el “sagrado” accionar de Julio Grondona, perpetuo presidente de la AFA, llevaron a Maradona a lo que tanto soñó, ser el director técnico de la Selección Argentina, esa que lo vio alzar la última copa del mundo que ganó nuestro país en México.
Como siempre, la decisión del “mandamás” causó polémica, por la reticencia que muchos mostraron al ser Maradona el elegido, ese que fue muchas veces más noticia por su mal andar en la vida cotidiana que por su privilegiado don, jugar al fútbol mejor que ningún hombre en el planeta tierra.
Las pésimas experiencias de Diego entrenador en Deportivo Mandiyú y Racing Club de Avellaneda, llevaban a pensar que la Selección le quedaría aún más grande, aunque hubo una buena brecha –como siempre la tuvo- que lo respaldó y apoyó para que iniciara el sinuoso camino, tras la misteriosa salida de Alfio Basile.
El pre-mundial de Maradona fue negativo. Tal afirmación se desprende de los resultados, que es lo que vale en el fútbol. La victoria ante Francia en Marsella o el triunfo contra Alemania en Munich, no fueron suficientes para tapar la aberración deportiva que significó el 1-6 contra Bolivia ni tampoco la durísima caída ante Brasil, después de muchísimos años en nuestro país. Tampoco es comparable a la angustiosa forma de llegar a la máxima competición futbolística del planeta, después de derrotar en forma agónica a Perú en la propia cancha de River.
Pero finalmente se pasó y el Mundial era el frente que había que mirar. Ese certamen que cada cuatro años, pase lo que pase y juegue quien juegue, remuerde de emociones a cada argentino, que deja de lado cualquier historia personal para avocarse a lo que suceda en el verde césped de cada sede.
Sin dudas que el filtro para Maradona, el gran filtro, era Sudáfrica. No vamos a analizar algo que ya hicieron todos, pero sí nos detendremos para repudiar cosas que se hicieron mal.
No fue la excepción de que navegáramos por el exitismo durante este mundial (me incluyo), lo cual –una vez con el 0-4 adentro- nos hizo estrellarnos nuevamente con un muro de piedra, quizás en forma más dolorosa que en el anterior mundial, cuando nos despedimos por penales, pero para muchos (férreos defensores de Maradona), fue de más estilo terminar quinto perdiendo por goleada, que irnos de la copa derrotados por penales.
Y luego lo más doloroso, eso que no podemos despegarnos los argentinos. Traición, mentiras, promesas incumplidas…acaso estamos hablando de la clase política argentina por historia, no…estamos hablando de fútbol, ese maravilloso deporte que nuevamente se tapó por el interés y las diferencias que muestran aquellos que hoy comandan las reglas de este deporte, lejos está de ser sano, pero culpa –insistimos- de las “cabezas” de arriba.
El trío que supo ganarse el amor de todos los argentinos después de ser artífices de lo que fue el último mundial para Argentina, hoy está enfrentado.
Maradona, fiel a su estilo, sin autocrítica y leyendo un comunicado sin aceptar preguntas, disparó contra el “jeque” del fútbol y contra un Bilardo al que acusó de traidor. A su vez, Grondona sale rápido de “su casa” para decir: “Yo no le mentí a nadie” y claro, como se esperaba, el ahora ex padre de Diego, el “narigón”, repudió la traición de la que lo hizo dueño su ex pupilo.
¿Quién tiene razón? Seguramente nadie o quizás todos, pero seguimos pagando la suciedad que tiene nuestro fútbol. Nos siguen engañando y seguramente lo seguirán haciendo, mientras no exista el “bendito” proyecto al que todos hacen referencia, pero también cuando el sillón de calle Viamonte esté libre de quien hoy apunta ser el máximo responsable de esta lamentable senda por la que transita la redonda en nuestro país: Julio Grondona, el “jeque”.
La “pelota se manchó”, ojalá podamos más adelante mirarla limpia, como a toda la clase dirigente que maneja este deporte, pasión de multitudes, pero negocio de muchos al fin. |  |  | | Nota 47150 |  |
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