Diario San Rafael
Viernes 05 Septiembre 2008 San Rafael - Mza.
 
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Las palabras son como monedas, que una vale por muchas como muchas no valen por una. Francisco de Quevedo y Villegas
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Tras más de medio siglo de trabajo

Obra de Lagiglia peligra por falta de compromiso colectivo

Los sanrafaelinos solemos ser poco afectos a reconocer en vida a quienes han hecho cosas importantes y valiosas para la comunidad, ya que preferimos reverenciar a quienes logran una posición próspera en términos económicos.

Y no es que esté mal hacer fortuna o acumular bienes materiales honestamente, ya que el trabajo ha sido la base del desarrollo departamental. Pero, como reza el dicho bíblico, "no sólo de pan vive el hombre". El acervo histórico y cultural de las comunidades es la base de su crecimiento que, sin estos pilares, suelen diluirse por falta de sentido.

A más de medio siglo de la creación del Museo de Historia Natural, vemos que surgen críticas hacia Humberto Lagiglia, su fundador, y pareciera haber intención de borrar el formidable proyecto que, en 1955, emprendió un grupo de estudiantes que cursaban el tercero y cuarto años del Colegio Nacional, hoy "Manuel Ignacio Molina", que con los años cristalizó en el museo que hoy nos enorgullece.

Muchos de los que actualmente usufructúan este espacio, creado y sostenido por Lagiglia contra viento y marea, casi sin recursos o con medios muy escasos, se permiten cuestionarlo en nombre de la supuesta necesidad de "aggiornar" el proyecto acusándolo de poner "trabas" para las iniciativas superadoras, y hasta sugieren que su "cuarto de hora" pasó y sería conveniente que diera un paso al costado abandonando el puesto que por estricta justicia le pertenece.

Humberto Lagiglia tenía 16 años cuando planteó la iniciativa de crear el Museo de Historia Natural a Aldo Oliva, Víctor Hugo Cóffano, Jorge de Rosas, Jorge Cañeque, Juan Bernal, Aldo Crosta, Rubén Fernández, y Battistón, entre otros compañeros.

El grupo, que se reunía en la parroquia San Rafael Arcángel, contaba con el asesoramiento espiritual del padre Roque Barrera y, por intermedio de éste, consiguió una antigua casona en un predio de 1000 metros cuadrados en avenida Moreno 146, donde se inauguró oficialmente el 16 de enero de 1956.

En 1973, tras sobrevivir con mucho esfuerzo en distintos lugares conseguidos por los entusiastas jóvenes, durante la intendencia de Chafí Félix se oficializó la institución con el respaldo de la escribana Maria Luján Olsina quien se desempeñaba como directora de Cultura, y se lo ubicó en un gran salón sito en avenida San Martín y Francia. En 1982 se instaló en el ex hotel de Turismo, inmueble que ocupa hoy. Irónicamente, durante la gestión de un hijo de aquel intendente que le dio el apoyo que le faltaba, el creador y director del Museo sufre embestidas que intentan desplazarlo sin la menor consideración.

Para graficar la dimensión del esfuerzo desarrollado por el científico a lo largo de estos años y la injusticia de la actualidad, bastaría recordar lo que nos dijo la empleada más antigua del Museo, angustiada por la situación que vive la institución: "Hace 20 años que estoy trabajando con el doctor Lagiglia, conozco el esfuerzo, la dedicación y el amor que le puso a 'su museo', y también entiendo cómo sufre cuando observa que su obra no recibe la ayuda necesaria para no derrumbarse. Él fue construyendo poco a poco todo esto, juntando piedra por piedra, pidiendo a los descendientes de los fundadores de San Rafael que donaran las fotos de época, los enseres que trajeron de Europa, y todo lo relacionado con el pasado de nuestro pueblo".

Gracias a eso, el museo ofrece hoy, además, una muestra Integral del Pasado Histórico en 25 de Mayo 250 de la ciudad, e integra una unidad asociada al Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), por lo que recibe a numerosos investigadores y becarios que dependen de ese organismo, a quienes cede el lugar de trabajo. Las actividades que se desarrollan están vinculadas a estudios botánicos, zoológicos, arqueológicos y paleontológicos. ¿Hace falta abundar en más argumentos para explicar la importancia del trabajo de Lagiglia y el reconocimiento y respeto que éste merece de la comunidad que vio nacer y crecer en su ciudad a uno de los museos más importantes del país? Es tiempo de que los sanrafaelinos dejemos de ser simples espectadores, especialmente de los hechos que hacen a la identidad local, y pasemos a ser protagonistas de lo que será nuestro futuro.
Nota 22934

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