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| LA COLUMNA DEL INTA RAMA CAÍDA | Produccion de forraje en suelos salinos |  | Millones de hectáreas en todo el mundo están afectadas por salinidad y anualmente cada vez más tierras se vuelven improductivas o menos productivas por efecto de la acumulación de sales. Los problemas de salinidad se encuentran en zonas áridas y semiáridas, donde las precipitaciones no son suficientes para transportar las sales fuera de la zona explorada por las raíces. En otras zonas, la deposición de sales se debe a un inadecuado drenaje, que origina la presencia de una napa freática elevada que saliniza continuamente el perfil del suelo.
Todos los suelos contienen sales solubles, algunas de las cuales son esenciales para el crecimiento de las plantas. Salinidad, puede ser definida simplemente como la presencia de excesiva concentración de sales solubles en el suelo que limitan el crecimiento de las plantas. Éstas presentan una tolerancia a la salinidad que varía notablemente entre las diferentes especies, encontrándose plantas muy sensibles a la salinidad u otras consideradas como muy tolerantes.
El efecto de altas concentraciones de sales sobre las plantas se puede resumir en tres puntos.
1- Ocasionan menor disponibilidad de agua y las plantas tienen que realizar más trabajo para absorber el agua necesaria para vivir.
2- Las plantas, en presencia de elevadas concentraciones de sales, pueden tener problemas para absorber algunos nutrientes esenciales.
3- Pueden manifestar un efecto nocivo porque las sales les provocan cierta toxicidad que limita el crecimiento o les puede provocar la muerte.
La concentración salina en el suelo se determina midiendo la conductividad eléctrica (C. E) del extracto saturado del mismo. A medida que aumenta la salinidad, aumenta la conductividad. Cuando la C. E. supera ciertos valores las posibilidades de implantar con éxito algunas especies forrajeras disminuyen notablemente. De todas formas las llamadas especies "tolerantes" pueden ser sembradas aún con elevadas concentraciones de sales, o sea, con elevada salinidad.
Entre estas últimas podemos citar las siguientes especies forrajeras:
Agropiro Alargado: Es una especie considerada de alto valor nutritivo, de alta producción y muy tolerante al pastoreo. Se puede usar en zonas altamente salinizadas donde otras forrajeras no darían suficiente producción.
Trébol de Olor Blanco: Especie adaptable a condiciones de alta salinidad, muy común en nuestra zona, considerada maleza en los alfalfares. Su palatabilidad es baja, debida a la presencia de una sustancia química llamada cumarina, no obstante su valor nutritivo es alto.
Trébol de Olor Amarillo: Especie que se caracteriza también por su elevada tolerancia a la salinidad. Tolera excesos de humedad o inundaciones periódicas, es menos rústica que el trébol anterior pero posee tallos más finos y mayor producción de hojas.
Se recomienda la siembra consociada de estas 3 especies en la siguiente proporción:
Agropiro alargado: 8 a 10 Kg. / ha.
Trébol de olor blanco: 5 a 6 Kg. / ha.
Trébol de olor amarillo: 5 a 6 Kg. / ha.
Ensayos realizados por personal de la E.E.A. Rama Caída (INTA), sembrando la mezcla anteriormente mencionada en suelos altamente salinizados arrojaron resultados muy satisfactorios con valores de producción de materia seca que variaron desde 4.500 hasta 8.000 Kg. /ha / año. En conclusión esto nos indica que es factible implantar estas especies en áreas salinas, constituyéndose en un potencial forraje para revegetar áreas salinizadas y obtener un beneficio económico. |  |  | | Nota 20417 |  | |
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